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Palomas que has posado en suave éxtasis
sin cesar su aleteo
y laborar graciosos,
desplegadas las alas
dando cara a la Rosa de los Vientos.
Con el fervor de un rito
que perdura en el tiempo.
Y desde la distancia
llamándose sin voces,
pero con una fuerza que se puede eludir
acudo a la llamada y rindo, genuflexo,
una oración al viento que impulsa su latido
y produce candeales, como el oro más fino
pulido en sus entrañas.
Hay en sus cercanías
fragancias como versos
de los albos candenciosos
de castellanos trigos, como mares en calma
donde la paz susurra bendita, el remanso manchego
es todo paraíso donde el molino entona
esa ópera mágica
que dirige el Maestro
que todo lo dirige,
que no tiene parejo.-
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