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Nació muy pobre, en una zona agreste de Santiago del Estero, el 12 de octubre de 1961.
“Eramos doce hermanitos, cuenta Margarita, pero de los doce quedamos cinco, porque los otros se murieron. Vivíamos en un campo y mi mamá falleció de leucemia cuando yo tenía doce años”.
A la muerte de su mamá se sumó luego el abandono del padre, que “nunca más vino”.
En medio del monte, Margarita conoció la miseria, la soledad y, sobre todo, el hambre. Una monja se hizo cargo de ella y finalmente un Juez de Menores la envió a Buenos Aires.
Margarita se casó y tuvo nueve hijos, al que se le sumó uno adoptado.
Su marido es lisiado, perdió el brazo derecho en un accidente y cobra una pensión de 145 pesos mensuales.
Margarita vivía con su familia en Villa Lugano y allí tuvo su primer contacto con niños abandonados a los cuales comenzó a dar de comer.
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