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Hay canciones –lo pensé siempre porque me han gustado- que lo dicen todo en un verso o dos: “no nos caseremos nunca y seremos siempre novios. ¡Novios! ¡Siempre novios!” ¿A cuenta de qué ese fervor por el noviazgo! A cuenta de lo que no se podía decir en una España gazmoña, aunque lo hubieran dicho ya Gide y Cernuda entre otros…
Rafael de León fue un aristocrático “poeta popular”, pero se había leído bien a sus autores y tenía gran facilidad para el verso apasionado. Y vivió, vivió de lo lindo. Queda bastante por decir, sin duda. Pero la biografía vale la pena.”
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