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Además, otras quince agonizan a orillas del mar. Un equipo de trabajo ayuda a los cetáceos para que permanezcan con vida, pero las expectativas son ínfimas. La especie está en peligro de extinción
Cincuenta y ocho ballenas piloto amanecieron hoy muertas frente a las costas de Nueva Zelanda , mientras equipos de voluntarios trabajan para salvar a otras 15 varadas en la misma zona.
La directora del grupo conservacionista local Proyect Jonah, Kimberly Muncaster, indicó que tienen pocas esperanzas de salvar a los cetáceos atrapados en aguas próximas a la localidad costera de Kaitaia, en la Isla Norte.
Según las autoridades neozelandesas, la mayoría de las ballenas falleció porque quedaron varadas durante la noche y tardaron horas en ser descubiertas
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