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sed de amor y belleza;
porque miré y ví que los satisfechos
son miserables esclavos de la materia;
y escuché y oí que los suspiros del anhelante
son más dulces que la mejor música.
Llega la tarde, la flor recoge sus pétalos
y duerme abrazada a su deseo;
cuando llega la aurora, abre sus labios
para recibir el beso del sol,
porque la vida de las flores
es deseo y encuentro, lágrimas y sonrisa.
Las aguas del mar se evaporan para
convertirse en nubes que vagan
sobre montes y valles,
al encontrarse con el viento,
caen llorosas sobre los campos
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