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Publicado: 09/07/2010
en el foro de Miss Gafas
Mi Querida Señora, guapa morena,
quiere que a Vd. le lleven, con azucenas,
junto a la humeante jícara de chocolate
dulcísimos poemas de piñonate
para en su muelle lecho sentir contenta
deliciosos rubores de adolescencia,
principitos más tiernos que monaguillos
cubriéndola trémulos, de azucarillos
para sentir tan hondo amor tan tierno
que se pueble de estrellas su firmamento.
Y voces celestiales, en su himeneo,
le susurren baladas que es un contento,
aquéllas de Elvis Presley, dulce lamento.
Su demanda es legítima, Cara Señora,
empero, sin tiquismiquis le diré ahora
¿Qué más normal que un bagre a la cacerola?
pero ya no es posible tan a deshoras.
No se dan los melones si está nevando
ni dulcísimos versos si diluviando.
De grandes contratiempos vengo de vuelta,
y de la flor de azúcar no tengo espuertas,
ni natillas, vainilla, sólo agua fresca
para la dulce niña que la apetezca.
Juro por mis principios (no por los santos)
que mis versos sencillos huelen a cardos
azules y erizados, a espino blanco,
a aquéllos de mi tierra, serranos, francos,
con hojas verde obscuro, flores naranja,
a los que David Perry cantó alabanzas,
del cerro de Coquimbo triste, escarpado
pedazo del desierto, tan desolado.
(SIGUE)
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