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(CONTINUACIÓN)
Canto así, mis miserias, mis soledades,
las penas de los otros, sus humildades.
Nada de eso es alegre, es más bien triste,
¡La vida ruda, Señora, también existe!
No escribiré, por tanto, las finas glosas
de las tiernas doncellas de Finojosa,
no soy ningún marqués de Santillana
ni un hidalgo manchego que el amor llama.
Le sugiero que lea versos, también novelas :
Corín Tellado, Delly. Los de Espronceda,
Baudelaire, Bécquer, Safo, de Louise Labé,
amorositos : Amado Nervo, los de Musset.
No viendo en qué otra cosa poder servirla,
le digo adiós, Señora, o hasta la vista!
Jean-Yves Marin
Francia, à 21-08-2006
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