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Duermete, niño amante
luz de mis sueños.
Duermete sín cuídado
que yo te velo.
Cuando caiga la noche
sobre el silencío,
se hará cojín de espuma
mi blanco pecho.
Cuando frías estrellas
nieven del cíelo
sera par tu carne
pañal mi beso.
Cuando sepan pastores….
Cuando el místerio……
¡Duermete niño amante,
luz de mís sueños!
¿Porque tienes los ojos
limpios y abiertos?…
Ya más no puedo darte…..
Duerme, lucero.
Muchos besos a todos,
Feliz noche, y felices todas las noches y días de vuestra vida.
Y al señor maquinísta ya puede ir echando carbón a la máquina, que a este paso llegaremos a la patagonia
cuando las ranitas tengan tirabuzones.
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