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Se me ocurrió darme una vuelta por el jardín y veo que la primavera ha hecho su trabajo.
Los arriates necesitan algo de limpieza, pues aunque algunas de las flores plantadas el año pasado han renacido, están rodeadas de hierba al igual que los caminos.
Un par de días para ponerlo a punto y brillará con todo su esplendor.
Pero pensándolo bien, no voy a desdeñar las pequeñas florecillas silvestres que asoman sus cabezas por entre esa hierba compitiendo con sus variados colores: amarillos, azules, blancos, naranjas…. No por ser silvestres y nacer a su libre albedrío, restan belleza al conjunto. Fieles al ciclo de la vida, sin que nadie intervenga, en su plantación, nos ofrecen, año tras año, su efímera bellez., La primavera hace que la vida toda renazca tras el descanso invernal.
La Naturaleza no necesita de la mano del hombre para repetir su eterno ciclo.
Nicol
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