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Las quejas, apenas audibles, son cfoodoras, porque evocan el tormento del alma de la noche que, tal vez, sufre el purgatorio de un error, en espera de la gloria de un acierto.-
Si el oído está atento se recogen entrecortados lamentos en las aceras, laceradas por los pies que las desgastan e ignoran, mezclados con los ayes del que nace y del que sufre; del que ama y sueña, y del que ve su inútil vida perdida entre los vericuetos del desaliento y pretendiendo algo que precisa esfuerzo y tesón y se desespera al primer contratiempo., o del que quiere conseguir la gloria, la felicidad o la riqueza y no las alcanza porque quiere lograrlas sin ninguno
En contraposición se perciben muy gratos sonidos. El órgano
insomne con resebranzas de Mozart, Falla, Vivaldi y Bach, multiplicando su hechizo pleno de sugerencias
Continuará
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