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4ª Estación
JESÚS ES NEGADO POR PEDRO
“Pastor, que con tus silbos amorosos
me despertaste del profundo sueño;
tú que hiciste cayado de este leño
en que tiendes los brazos poderosos;
vuelve los ojos a mi piadosos,
pues te confieso por mi amor y dueño,
y la palabra de seguirte empeño
tus dulces silbos y tus pies hermosos.
Oye, Pastor, que por amores mueres,
no te espante el rigor de mis pecados,
pues tan amigo de rendidos eres;
espera, pues, y escucha mis cuidados;
pero, ¿cómo te digo que me esperes,
si estás, para esperar, los pies clavados?”
(Félix Lope de Vega y Carpio)
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