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La bella voz del árbol oscurece
volando al viento en indeciso tránsito,
rompiendo verdes y acallando arpas,
en el destino trágico!.
Tañará la campana tristes voces,
-doblando su dolor en la espadaña-,
sin la conquista de gloriosos ecos
perdidos en los filos de la nada.
La vida se diluye por la calle
sobre brillante asfalto,
repelente cual gélido sudario.
El desvelo se funde con la sangre
en cansancio letal,
sin una voz de los esbeltos nardos.
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