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(continuación y fin)
Ya siento angustias de muerte,
Siento el cansancio en el alma.
Ante la playa desierta
me inclino y ya toco el agua.
Con mi pañuelo encarnado
me enjugo manos y cara,
Ya resignado a mi suerte,
y paseo la mirada,
sin decepción ni esperanza,
por la playa desolada
que ya se cubre de sombras,
ya casi no veo nada.
Arena… mar… soledad…
¡ Qué mal perdí la jornada… !
Jean-Yves Marin
Francia, 06-09-2006
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