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Tus sonrisas traspasan todos mis pensamientos y llegan a ser para mí, como, delicadas primaveras florecientes, igual que las rojas y bellas amapolas buscando cobijo en los inmensos trigales.
Tus silencios con pequeños roces de cuerpo, siento, tan agradables sensaciones, la de la paz que me ofrecen las olas del mar, cuando el mar quiere amigos, en aquellos momentos en que el mar se pone a dormir, está en calma.
Tus miradas para mí son tan reconfortables, siento las mismas emociones, al de encontrar un agradable oasis en medio de un árido desierto.
Tus insinuaciones, parecen gaviotas volando en el interior de mi alma, volando en círculo no queriendo salir, con la satisfacción que da alejarme de las largas lontananzas de las luces, las de los angustiosos meses de Septiembre.
Saludos
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