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¡Gracias Agnesa!
Ya volví de mis pequeños escarceos viajeros. Anduve por Extremadura y he conocido una parte muy noble de esta tierra nuestra.
Ha sido, como siempre, un regalo tus poemas. Escribí algo ,aunque he llegado a las 7 y media de la tarde pero, una hoja caida en uno de mis paseos, destapó el silencio adormecido de esas musas viajeras. Un abracico para tí y los demás amigos.
“Tor”
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