|
Porque un día te amé y hoy no te quiero
sostienes que mi amor nunca ha existido
y arguyes con acento lastimero
que si fue, debe ser… Si no, no ha sido.
Mi amor fue… Mi amor fue un aventurero
que siguió muchas lunas, escondido
en la sombra, a lo largo del sendero,
desde lejos, tu paso decidido.
Y un día se alejó por un camino…
¿Por qué afirmas con gesto que abomino
que no fueron las cosas de este modo?
¿Por qué discurre tu infantil porfía:
“Si tu amor existió, subsistiría…”?
¿Mi amor?… Nació, murió: eso fue todo.
|