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¿Por qué tiemblan tus manos tanto ahora?
¿Dime por qué, abuela?
-Son los grandes trabajos y las penas
que van dejando el sello
y tiemblan cual las hojas en las ramas
poco antes de ser abatidas por el cierzo.
-Tus cabellos son blancos casi brillan
nevados son de tanto pensamiento
y además ya me anuncian la llegada
de mi final invierno.
¡También la piel la tienes arrugada!
-Son los surcos abiertos
por lágrimas, afanes y las luchas
de tanto y tanto sueño
que no se realizo pero en su idea
todos eran muy bellos.
¿Por qué me dices eso abuelita
¡apenas si te entiendo!
-No puedes entenderme ¡vida mía!.
Sólo me entenderás cuando seas mayor
y peines canas que brillen como el sol.
Autora Victoria Moraleda Roncero
Esposa de Biver.
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