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Si todavía quedaba alguna duda sobre el oscuro entramado que existe y existió entre los hermanos Cirigliano y el gobierno de los Kirchner, que le impide a la Casa Rosada ir a fondo contra los concesionarios del Sarmiento, esta semana se sumó un dato escandaloso: estos empresarios y los propios funcionarios involucrados en la tragedia de Once comparten operador judicial.
Se trata de Alfredo Lijo, hermano del juez federal Ariel Lijo, quien por indicación de José María Olazagasti, mano derecha del ministro Julio de Vido, se reunió con el juez Claudio Bonadío, que investiga las causas de la tragedia de Once, bajo una inaudita presión del gobierno para que descargue las culpas en el maquinista Marcos Córdoba y limpie de toda responsabilidad a los dueños de TBA y a los propios funcionarios, que debían fiscalizarlos.
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