|
Desde un lejano país
llegas como un río mágico
desafiando los dominios
donde siempre te he aguardado,
con un poema que nunca
había escrito, siempre esperando
el sonido de tus pasos
No llegaste en la primavera
cuando las rosas abren sus capullos,
donde te esperaba con una lámpara
encendida para alumbrar tu llegada,
no llegaste cuando era yo atardecer
de tus ojos, te presentaste
en el otoño de nuestras vidas,
llegaste para dormirte
entre mis brazos
No conocías mis pasos,
ni mucho menos mis pies húmedos
por el rocío del alba,
fue solamente cuando tu rio
rompiendo piedras llego
hasta mis aguas para apagar mi pasión,
este río mágico te trajo a mi
una mañana de Marzo
y mi corazón tembló de amor,
te observe distante donde ahora existes,
donde continuas estando sin mí,
donde sigues conmigo
El sonido de mis pasos se quebraron
en la añoranza de escuchar los tuyos,
lejos de mí, lejos de Dios,
ya no me buscaras en primavera
porque yo siempre seré la primavera,
tu primavera, donde juntabas
rosas para ofrendárselas
a nuestro amor
Ya mis manos no portaran
lámparas para alumbrarte
en la oscuridad, basta el brillo
de mis ojos para cuando decidas
regresar y ellos serán tu lámpara
y después de haberme hallado
en la oscuridad y descubrirme aun
con tus ojos cerrados seguirás siendo
mi alba y yo tu primavera
|