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Ella esperaba impaciente su llamada. Hacía ya algunos días, que entre ellos, no se habían cruzado más que unas pocas palabras . El saludo intercambiado cuando se dirigían cada cual a su trabajo y coincidían en el ascensor o la salida del portal. Un ¡hola! ¿Qué tal?. Alguna referencia al tiempo que hacía o cómo se encontraban hoy.
Fué muy breve:
__Hola, ¿puedo ir ahora a tu casa?
__Por supuesto, ya sabes que sí.
__Ahora mismo bajo.
Escueto, directo.
Ella ya sabía que contaba con un poco de tiempo para poner algo de orden en su casa, si es que lo necesitaba, aunque a él no le importaba en absoluto si no lo hacía, pero a ella si. Siempre le parecía que todo estaba en su sitio, y tampoco se fijaba si alguna cosa había cambiado de lugar.
Sonó el timbre de la puerta y como era habitual lo recibió con un beso. Solo con ese gesto, hizo que la cara adusta que la miraba al abrir, exhibiese la mejor de sus sonrisas.
Pasaron a la sala y al ir sentarse, ella en su sillón, él en el sofá dijo:
__Hoy quiero que estés aquí, a mi lado. Necesito sentirte cerca.
Y fueron pasando las horas apenas sin darse cuenta.
Nicol
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