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Hola amigo, gracias por tu comentario. Yo también soy de presente pero también soy demasiado sensible y las estaciones intermedias como la primavera y el otoño me afectan bastante en el estado de ánimo.
Cuando ya tenemos ” una edad” acumulamos experiencias, recuerdos buenos y no tanto que sin saber como ni por qué afloran en un momento determinado, basta una música, un olor, un paisaje o simplemente nada, para que cosas dormidas, concluidas y superadas en uno u otro sentido regresen a la memoria para llenarte de júbilo o de pesar.
El otoño me afecta indiscutiblemente, me conozco y sé que lo que escribo en esta época tiene esa pátina de nostalgia de la que es culpable el ambiente otoñal.
Por otro lado soy alegre y optimista, salgo, entro y me divierto todo lo que puedo, mi presente es lo que me importa y se me muestra de momento muy alentador, así que ese faro existencial del que hablas me alumbra en mi camino aportándome una luz brillante que me permite ver la vida con los colores más alegres y esperanzadores.
Saludos.
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