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Quien mucho abarca, poco aprieta.
En casa del herrero, cuchillo de palo.
A mal tiempo, buena cara.
A pan duro, diente agudo.
A buen hambre, no hay pan duro.
A falta de pan, buenas son tortas.
Unos nacen con estrella y otros estrellados.
Por la boca muere el pez.
A palabras necias, oídos sordos.
Nadie diga: De esta agua no he de beber.
No se debe escupir al cielo.
Más ven cuatro ojos que dos.
Ojos que no ven, corazón que no siente.
El ojo del amo engorda el ganado.
Quien tiene tienda, que la atienda (y si no que la venda).
A cada cerdo le llega su San Martín.
A perro flaco todo son pulgas.
A buen entendedor, pocas palabras bastan.
A su tiempo maduran las brevas.
Genio y figura hasta la sepultura.
En todos los sitios cuecen habas.
Quien siembra vientos, recogen tempestades.
Pueblo chiquito, campana grande.
El que tiene narices, no manda oler.
Haz bien y no mires a quién.
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