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Primero Dios, aunque los ángeles se arrechen.
A base de pereza, nadie se endereza
A bodas y bautizos, nunca vayas de improviso.
A buen hambre, no hay mal pan
A caballo regalado, no se le mira el diente
A cada santo le llega su día.
A canas honradas, no hay puertas cerradas.
A cualquier dolencia, es remedio la paciencia
A Dios se le adora, cuando de amor se llora
A fuerza de chupar, el mosquito acaba por hacerse aplastar.
A la fea, la chequera de su padre la hermosea
A la hora de la muerte, nadie miente
A la muerte, ni temerla ni buscarla; hay que esperarla.
A la mujer casta, su marido le basta.
A la tierra que fueres, has lo que vieres
Al perro no lo capan dos veces
A mal que no tiene cura, hacerle la cara dura.
A más años, más desengaños.
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