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Apoltronados en sus cómodos sillones jurídicos, rodeados de una poderosa arquitectura leguleya y política, nuestros fondos buitres mediáticos y sus entusiastas fanáticos han decidido acabar con toda posibilidad de disonancia. No se conforman con mentir escandalosamente poniendo en duda la honradez y la dignidad de las personas, no se contentan con incumplir las leyes emanadas democráticamente de la república, ahora intentan colocar en el banquillo de los acusados a aquellos que sostienen visiones alternativas con respecto a nuestra contemporaneidad sopretexto de haber ejercido violencia dialéctica en el marco de sus análisis periodísticos. Sinceramente el argumento mueve a risa para aquellos que somos lectores, oyentes y televidentes cotidianos de los propios demandantes. “Vamos a perseguirlos, vamos llevarlos a juicio” rezaba un pancarta en la última marcha cacerolera…
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