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La intención es volver a los silencios convenientes. Mutismos muy oportunos cuando aquello de Papel Prensa, sordinas que no reparaban en los campos de exterminio, las torturas y las desapariciones. De eso se trata. Disciplinar con el dinero, alinear con el sigilo, potestad que siempre ostenta la sumisión y la dependencia como formato social.
La pregunta madre sobre en dónde descansa el poder real ha potenciado su significado, mientras esto ocurre la oposición política continúa sospechosamente conforme, silente, a la espera que los miserables obtengan la victoria final, y que por fin, dicha coyuntura les permita administrar lo poco que quede del Estado, ente pergeñado a gusto y placer de las corporaciones, fondos que en cuentagotas los licenciarán para que puedan, mediante sofismas y embustes, domesticar descaradamente los deseos del pueblo.
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