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La gresca terminó con la victoria presidencial: no habría decreto de intervención y ella se limitaría a explicar las denuncias y a anunciar el proyecto de ley. Derrotado, el ex presidente no disimuló al día siguiente su expresión de disgusto primero en el acto de asunción de Hugo Moyano y después en la Casa Rosada, notándose su extrema tensión. El impacto que ayer tuvieron en la opinión pública las declaraciones de Isidoro Graiver habrían aumentado todavía más la tensión en Olivos.
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