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Yo quiero hacer buenos negocios, si Clarín quiere disputar poder con un gobierno, que se convierta en un partido político.
Cuando faltan apenas 48 horas para el 7D, el Grupo Clarín SA recibió una noticia demoledora. El mexicano David Martínez, propietario del 40% de Cablevisión, se presentó en la Afsca para dejar asentada su voluntad de adherir a la Ley de Medios.
No cumplir la ley es un pésimo negocio, aquí y en cualquier lugar del mundo, para los inversores de buena fe como los que yo represento”, explicó Martínez a sus colaboradores en la Argentina, el martes 4, antes de reunirse con las autoridades de la AFSCA. Esa misma noche, los técnicos del fondo con sede en Miami se reunieron con los funcionarios para evaluar el procedimiento a seguir. Ayer, la apoderada de Fintech, Lucía Rojo Vivot, presentó formalmente la propuesta, a las 17 horas, y Martín Sabbatella, una hora después, la hizo pública en conferencia de prensa. Falta que Martínez lo ratifique en la Bolsa. Todo esto bajo el estricto monitoreo de Cristina Kirchner, quien no salía de su asombro al ver que Martínez, en el crudo lenguaje de los negocios, hubiera confirmado lo que su gobierno denunció incontables veces: que la estrategia de Clarín SA en defensa de sus privilegios patrimoniales incluye desde el desconocimiento de la ley hasta el desgaste político de la administración democrática con fines destituyentes.
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