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No, no encuentro donde se esconde mi alma,
debe de está tan retraída en el fondo de la nada,
que no quiere salir a recibir a la primavera,
y esta llega un poco distraída
pero dispuesta a saborear la miel
que dejó olvidada el invierno
en la cama de un viento gélido.
No, no quiero ni grilletes ni mazmorras
solo busco el semblante de una libertad
que no ahuyente a los humanos,
que caminé libre de opresiones
lejos de estar atado
al otro extremo de la cuerda,
no quiero fronteras ni alambradas
en mis empalizados desfiladeros.
Mario.
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