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3 de Agosto de 1936. Jesse Owens,apodado a partir de entonces “El antílope negro” bate el récord del mundo en los 100 metros lisos con un crono de 10´30 segundos.
Hitler no le felicita. Había sido advertido por el COI que tenía que felicitar a todos los ganadores o a ninguno, no solo a los alemanes. Optó por no felicitar a nadie.
4 de Agosto de 1936. Unos jueces demasiado rigurosos le anulan a Owens los dos primeros saltos de longitud.
Un alemán rubio, alto, con ojos azules llamado Lutz Long, que acaba de batir un record olímpico aconseja a Owens desde donde ha de hacer el salto para no volver a ser anulado y pasar a la final.
Al día siguiente Jesse Owens vence a Long, éste le felicita y ambos salen abrazados del estadio.
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