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Je, je, Vlady, totalmente de acuerdo con lo que expones. Yo fui uno de los afectados, me conquistaron por el estómago, y en esos carros de compra tirados por mujeres está la clave. No hay por qué indagar más.
Ayyyy, el potaje, la cocina sencilla hecha con amor… No hay restaurante cinco estrellas que supere eso.
Un abrazo majo.
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