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En otros tiempos, el adorno de las tumbas se hacía para Navidad, y entonces se encendían arbolitos de Navidad en las tumbas de niños. Sin embargo, en el siglo XX se empezó a encender velas en las tumbas de los difuntos el día de Todos los Santos. Primero se hizo corriente entre las clases acomodadas y en las ciudades. Después de la Segunda Guerra Mundial, esa costumbre se fortaleció y difundió a partir de las tierras ribereñas del lago Mälar, en el centro-sur de Suecia. Entonces se empezó a celebrar también misas de luces en las iglesias.
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