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En la franca llanura ¡tan querida!
en donde quiero hallar el gran reposo
que siendo en este suelo, tan hermoso,
la tierra no será para mí, perdida.
Junto a mi habrá un cántico a la vida
en el azul del cielo luminoso
con el manchego sol, crisol glorioso,
que calienta la tierra en mi caída.
Un beso, por la noche, a flor de luna,
con la de azafrán pura y sencilla
Un sauce que hacia mí trance una cuna.
Junto a la cruz; emblema y maravilla
una tumba ideal, como ninguna,
para ser de amapolas ¡la semilla!.
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