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Boudou es retratado por los medios argentinos como un tipo oscuro, un dirigente que no destaca por su carisma, pero que se ganó la confianza de la presidenta hasta el punto de que su nombre llegó a sonar como su posible sucesor. Ella ha destacado en alguna ocasión su lealtad y que «no le teme a las corporaciones».
Cambio de juez
Ambos formaron la dupla con la que Fernández logró la reelección en las Presidenciales de octubre de 2011. Su relación política parece sólida, ya que Boudou, militante de asociaciones liberales en su época universitaria, es una excepción ideológica en un gabinete virado totalmente hacia la izquierda. Una denuncia por enriquecimiento ilícito y tráfico de influencias en la operación de compra de la única imprenta habilitada para la impresión de papel moneda en el país, nacionalizada en agosto de 2012, y la consecuente investigación judicial lastraron su carrera y su ascenso perdió fuelle.
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