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Pues puestos a no ser totalmente libres nunca, a tener el “libre albedrío” en permanente libertad condicional, sin saber con exactitud en que momento ejerce y en que momento está siendo obstaculizado, quizás la mejor reacción química enfermiza sea la del enamoramiento.
El hipotálamo ordenando a las glándulas suprarrenales el aumento de producción de adrenalina. El cerebro dedicado a segregar dopamina y otras sustancias que hacen de la carne el reino del de las sensaciones primarias urgentes y efervescentes y a las respuestas fisiológicas intensas.
Ese ajetreo si que deja al intelecto, a la fuerza de voluntad y al “libre albedrío” en un lamentable estado de opacidad (creo recordar).
Hasta mañana chicos. Pasadlo bien.
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