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Un mundo, en definitiva, tangible, tal como debería ser, en donde no se pierda la capacidad de sorpresa, en donde las personas sean admiradas y admirables, en donde gane el amor con mayúsculas, en donde se ame con libertad, sin reglas absurdas, en donde cada ser humano se sienta libre, de pensamiento y de acción, en donde nos abracemos sin más, solo por el hecho de compartir el momento de pasar por la vida de éste planeta, porque como dije al principio sólo pasamos por él un momento, un suspiro, y no lo sabemos aprovechar.
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