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Sin embargo el acto de ayer fue ejecutado por un ser adulto, no fue un acto de agresividad hacia otra persona, mas bien fue un acto demostrativo de inocencia ante los casos de corrupcion que afectan a los politicos de ambos partidos.
Esperemos que los parlamentarios no terminen por imitar a los niños de hace cinco decadas y acaben orrojandose las piedras no al suelo del hemiciclo parlamentario, como ha acontecido en esta ocasion, si no sobre sus cabezas pensantes.
Los representantes parlamentarios no fueron elegidos para que se arrojen piedras fisicas entre si, si no para que por medio del debate parlamentario y el contraste de ideas, aporten soluciones a los problemas reales que mas preocupan a los ciudadanos a quienes representan en las instituciones democraticas.
Saludos.
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