 |
En mi ciudad hay un voluntariado de trueque propiciado por los Servicios Sociales del Ayuntamiento en el que una persona va dos horas a la semana a leerle a una anciana y ésta la invita a merendar; otras dan clases particulares a chicos y sus padres “manitas” les hacen algún arreglo en casa; otras acompaña a gente al médico, a hacer papeleo… No siempre es necesario devolver el favor, porque ayudando ya se obtiene una satisfacción.
|