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Y en sus registros, ¿figura, por ejemplo, que tengo a mi padre, diabético y enfermo del corazón, en una silla de ruedas desde hace más de diez años?
- Lo siento. No, no sabía nada. Me deja usted perplejo.
- ¿Pero sí supongo que sabrá que dos de mis sobrinos son sordomudos?
-volvió a preguntar el abogado.
…..Apenas pudo oírse el «no» del director
- Y, por si eso fuera poco -continuó el abogado- ¿saben ustedes que la empresa de mi hermano mayor, el padre de los sordomudos, ha quebrado con la crisis y está prácticamente arruinado?
- Pues no, la verdad -respondió avergonzado el director, por el papelón hecho-. Lo siento de veras; no tenía ni la menor idea de todo lo que usted me ha dicho.
- Entonces -dice el abogado-, dígame:
-¿por qué cojones tengo que darle dinero a usted, si no se lo doy a ellos?-
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