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Ahora. En el silencio de una noche…sólo de una. Escucho las canciones que podrían ser mías…para siempre. Un pequeño ratón las busca para mí, no sé si con un poco de queso será suficiente.
Las estrellas sueltan plumas de colores, robadas. Los pájaros, dormidos, se dejan robar. Los árboles nos regalan sus hojas ateridas. Dejo que el tiempo, loco tiempo de invierno, juegue conmigo.
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