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Llamo sigilosamente a la puerta y como nadie me responde, entro a esta que era hace un tiempo, mi casa. Recorro los rincones y me doy cuenta que alguien ha movido los muebles y que han venido invitados y no he sabido estar aquí para recibirlos. Pero me alegra saber que este rincón sigue vivo y que alguien lo habita y mantiene iluminado e interesante.
sigue ….
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