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Cuentan del poeta Gastón Baquero que su casa era un auténtico disparate. Habia libros por todas partes; amontonados en el pasillo, sobre los muebles, en las sillas, apoyados en pilas en las paredes. Había libros hasta en el cuarto de baño; cubrían por completo la bañera, aunque éste es un dato que agradecería so lasiera de aquí.
La gente que iba a cenar a su casa invitada, tenía que retirar los libros de la mesa hasta hacerse un hueco para la bandeja. Pero en medio de aquel caos absoluto Baquero era capaz de recordar cada libro que tenía y cada libro que había leido, de los que podía además hablar como si acabara de leerlo esa misma tarde. Se habia convertido en el hombre libro, el hombre biblioteca. Decía Borges que no somos lo que escribimos, sino lo que leemos. (jesús Marchamalo) Un saludo. casi
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