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En un cielo sin estrellas, la esfera de una luna blanca brilla como único faro extendiendo su luz lechosa sobre el jardín.
El aire corta la respiración y la helada se adivina. Mañana me costará arrancar el coche para ir a mi trabajo.
La miro fijamente y sus bordes se desdibujan por la distancia, parece una cara cansada de tanto como ha vivido, de tanto como ha visto y sentido.
Luna, tan blanca, tienes una belleza especial y triste de novia abandonada.
Tu que alegras los corazones de los enamorados en las suaves noches de otoño y primavera, en las cálidas noches de verano…. hoy en esta fría noche de invierno, te muestras inalcanzable, altiva, solitaria en tu eterno caminar.
Ni aiquiera las estrellas te acompañan. Es demasido tu brillo para que se las pueda ver.
Nicol
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