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nuestro rincón
en aquel salón con dos cubiertos
y tu canción
y con tus flores en el jarrón.
Siento tu mano tibia
que palmo a palmo besa mi piel
y tus brazos me enredan hoy como ayer;
en este nuevo día vuelvo a creer.
Vente conmigo al puerto
que hay una barca en el malecón
con tu nombre pintado secando al sol,
con tu mano grabada junto al timón.
Sabes que te quería
como a nada en el mundo…
Que tenía en penumbras
nuestro rincón…
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