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diario

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Si el año que termina te trajo felicidad, que el año que está por comenzar te traiga la mayor de las alegrías… ¡Que tengas un feliz Año!

Te deseo el mejor de los años, que el amor, la fe, la generosidad y la salud te permitan lograr lo que más anhelas. Felicidades en el año que está por comenzar.

Recibe un beso de suerte: el amor da la esperanza y la paciencia, el tiempo dará el éxito y la satisfacción. Para una persona muy especial como tú. Un feliz Año Nuevo.

Estoy muy feliz por la llegada del 2019 y estoy segura que este año nos traerá muchas sorpresas y grandes cosas. Un fuerte abrazo para todos, os deseo miles de éxitos

FELIZ ENTRADA DE AÑO 2019 A TODOS LOS QUE PASEIS…
QUE OS SEA PROPICIO EN SALUD , FELICIDAD AMIGOS FAMILIA AMANTES ,AMISTADES Y TODO LO QUE OS HAGA FELIZ,SE CUMPLA

BESETS OS DESEA DIARIO

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diario

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https://goo.gl/images/D4HDWr

¡¡¡GRACIAS MATEDULCE000 !!!

LO MISMO TE DESEO

UNA FELIZ ENTRADA DE AÑO NUEVO

Y A SEGUIR SIN IMPORTAR SI LEEN COMO SI NO, PON LO QUE TE GUSTE Y ASI NO SE PIERDE DE !MOMENTO! Mayormente, jajajaja

26 diciembre, 2018 at 13:45
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matedulce000

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MIS ESPAÑA PARA MIS UNIVERSO: UNA SORPRESAAAAA

16 diciembre, 2018 at 06:43
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CIA

BÚSQUEDA …
La Gatera o Casa de los gatos del barrio del Carmen
por ValenciaBonita | 0 Comentarios

La Gatera o Casa de los gatos del barrio del Carmen
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Existe en Valencia un rincón muy curioso de obligada visita, y fotografía, que no pasa desapercibido ningún día del año. La particularidad de esta casita hace que curiosos rodeen los aledaños en busca de una instantánea. Pero ¿siempre estuvo ahí? La Gatera o Casa de los gatos del barrio del Carmen se ha convertido en uno de los lugares más buscados de Valencia, aunque también en uno de los menos respetados por los constantes actos que ha sufrido por culpa de vándalos.

En nuestra visita al antiguo Convento del Carmen (hoy Museo del Carmen) en el último día de la Exposición de Sorolla (29/05/2016), no podíamos olvidarnos de hacer una pequeña parada a la tan buscada y fotografiada Casa de los gatos o Gatera del Carmen, ubicada en la Calle Museo de Valencia. Nuestra sorpresa fue tal que, durante el tiempo que vimos los cambios que en ella se habían realizado tomando fotos y curioseando (daba la casualidad que la “puertecita” de la gatera estaba abierta), pudimos comprobar como dos grupos que realizaban una ruta guiada tenían como parada obligatoria este bello rincón.

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Estado actual de la Gatera. Foto tomada el 29/05/2016. Fuente: © Valenciabonita.es – Por favor, si compartes esta imagen indica la fuente ????

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Estado actual de la Gatera. Foto tomada el 29/05/2016. Fuente: © Valenciabonita.es – Por favor, si compartes esta imagen indica la fuente ????

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Este era el estado de la Gatera hace un par de años. Fuente: Yelp.es

ANTES DE COMENZAR A HABLAR DEL MOTIVO Y LA HISTORIA DE ESTE LUGAR, CABE DECIR QUE ESTE ARTÍCULO TRATA SOBRE LA ACTUAL GATERA (CONSTRUIDA EN 2003) Y NO SOBRE LAS QUE HUBO EN UN PASADO.

A lo largo y ancho del mundo digital se pueden encontrar diversas y variadas informaciones sobre la casita. Es de agradecer que muchos sitios hayan actualizado, para merecer al autor, la información de este pequeño lugar curioso, aunque todavía quedan muchos que no indican todo lo referente a la Gatera. Entre las muchas cosas que se pueden leer, nos hemos llegado a encontrar lo siguiente:

Que la gatera actualmente tiene 111 años (o 112 porque ya estamos en 2016), cuando se debe decir que la inscripción MXCIV en números romanos significa 1094 (y no 1904), y por aquella época (1094) los árabes residentes en el reino Taifa de Balansiya no escribían tan perfectamente nuestra actual lengua, como prueban las jarchas (y no valenciano como puede verse en la placa).
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Foto tomada el 29/05/2016. Fuente: © Valenciabonita.es – Por favor, si compartes esta imagen indica la fuente ????

Que si fuera realmente de 1904, no se explicaría porque en la ventana (uno de sus detalles), aparecía antiguamente Charles Chaplin, cuando este nació en 1889 y no debutaría en el cine hasta 1914 (actualmente, Yuste, cambió la disposición de lo que se muestra en las pequeñas ventanas tal y como mostramos en la 4ª foto).
Fuente: Yelp.es
Fuente: Yelp.es. Disposición en 2015

Fuente: Yelp.es
Fuente: Yelp.es. Disposición en 2015

Fuente: Yelp.es
Fuente: Yelp.es. Disposición en 2015

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Estado actual de las ventanas. Foto tomada el 29/05/2016. Fuente: © Valenciabonita.es – Por favor, si compartes esta imagen indica la fuente ????

Que la gatera siempre ha estado ahí, cosa que no es cierta, dado que si fuera así realmente su autor sería “vampiro”, (por los siglos que vive desde la época Taifa), o que viajó hasta 1904 (y no puede ser porque no es de esa fecha) con Marty McFly en su DeLorean para poder construir la casita “homenaje”. Lo cierto es que la gatera estuvo en la misma calle y en la pared de enfrente hasta que se realizaron las obras de la que fue sede de la Escuela de Bellas Artes y Escuela de Artes y Oficios Artísticos hasta 1986, cuando el muro en la que estaba se derribó para rehabilitar el edificio. Más tarde, con la petición del escultor a los vecinos del barrio como homenaje, se “trasladó” justo enfrente gracias a la obra de Yuste, con el permiso de la gente del barrio que estaba encantada con la idea, donde se le añadieron cosas como una segunda planta y todo tipo de detalles para hacerla aún más curiosa.
Que sus autores se desconocen, a pesar de la firma en el mármol (Yuste), además de que su autor, de la Gatera, es dueño del solar donde se dispone la casita y de la antigua tienda de artesanía que había en el número 6 de la misma calle Museo (actualmente el número 6 es la tienda ES SALERO, de flamenco, desde Octubre de 2014 y que vosotros mismo podéis comprobar si pasáis por allí y os acercáis), y que es también, por ejemplo, autor del macetero que hay en la terraza del Café Museu. Por cierto, si alguna vez pasáis por la tienda, ES SALERO, podréis ver también un detalle que el Yuste dejó en la fachada externa como si se tratase de una cerámica antigua (cuando en realidad alude a 4 amigos donde él mismo relata que sale un teléfono móvil en ese mosaico).
Detalle de la creación de Yuste. Fuente: ES SALERO
Detalle de la creación de Yuste en la actual fachada de ES SALERO. Fuente: ES SALERO

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Foto tomada el 29/05/2016. Fuente: © Valenciabonita.es – Por favor, si compartes esta imagen indica la fuente ????

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Macetero que hay en la terraza del Café Museu, donde puede observarse en la fachada de la finca un grafiti alusivo a los gatos del Carmen. Foto tomada el 29/05/2016. Fuente: © Valenciabonita.es – Por favor, si compartes esta imagen indica la fuente ????

Dicho todo esto, cabe decir que son pocas las entrevistas o referencias sobre su autor que circulan por internet, por desgracia, siendo una de ellas (la más conocida), la entrevista en la BBC. Sin embargo, las referencias sobre la Gatera o casa de los gatos son cientos y aparece en casi todas las páginas sobre Valencia, donde tan solo unas cuantas de ellas se hace referencia a su autor (aunque la tendencia está cambiando al darse a conocer cada vez más).

Cabe mencionar que las pequeñas ventanas de la Gatera pueden variar las imágenes, ya que Yuste, autor y responsable de su mantenimiento, puede ir variándolas e hacer guiños según le convenga.
A pesar de todo esto, del poco reconocimiento digital que se le da a su autor, la Gatera es cada vez más un lugar de obligada visita para todos aquellos que deseen ver uno de los rincones más curiosos e insólitos de Valencia, y prueba de ello es que si pasamos un fin de semana cerca de ella, podremos encontrar seguramente a un grupo con un guía turístico que la incluya dentro de la ruta (tuvimos la suerte de encontrarnos a dos grupos en un espacio de 15 minutos).

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Foto tomada el 29/05/2016. Fuente: © Valenciabonita.es – Por favor, si compartes esta imagen indica la fuente ????

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Un perro que acompañaba a uno de los grupos, se sentó junto a la Gatera para “protegerla”. Foto tomada el 29/05/2016. Fuente: © Valenciabonita.es – Por favor, si compartes esta imagen indica la fuente ????

En algunas de esas entrevistas, el autor, un escultor-cantero que estudió en su día Artes y Oficios, relata como vio que hace ya años unos gatos entraban por un agujero en el solar que es su taller-granja (la actual ubicación de la Gatera). Después de este suceso diario, no se lo pensó y les hizo un homenaje con una gatera, en donde la inscripción en referencia al año 1094 no es por otro motivo que el del homenaje a una leyenda sobre “los cuatro gatos”, dado que en aquella época, la del Cid Campeador, los católicos tenían la superstición de que el gato era un animal del otro mundo, diabólico, así como también portador de mal fario y suerte, una de sus misivas fue la de ejecutar como orden la desaparición de todos los gatos de la Valencia de aquella época (Balansiya), tras la conquista de la Taifa ese mismo año. Así pues, se dice y se cuenta, que quedaron cuatro gatos de aquel suceso, rindiendo pues en este caso Don Alfonso Yuste Navarro homenaje a esa leyenda y ese suceso. No hay más. Eso sí, cabe decir que ya forma parte de nuestro patrimonio y es uno de los lugares más visitados de la ciudad, a pesar de que en diversas épocas haya sufrido actos vandálicos constantes desde que se instalara allá por 2003.

Una de las pocas imágenes que hay en la red de la Gatera en sus inicios en 2003. Foto de begojzcz (19-10-2003), en FLICKR.
Una de las pocas imágenes que hay en la red de la Gatera en sus inicios en 2003. Foto de begojzcz (19-10-2003), en FLICKR.

De la ubicación que había en el pasado fue justo enfrente, en lo que se dice que fue la sede de la Escuela de Bellas Artes y Escuela de Artes y Oficios Artísticos hasta 1986 (hoy pequeña fachada remodelada y colindante al antiguo Convento del Carmen, perteneciendo a éste), y que tras su remodelación, “los gatos buscaron una nueva ubicación” seguramente.

Palabras de Yuste en su entrevista a la BBC:

“Los musulmanes tienen una relación especial con los gatos”. “Cuentan que Mahoma cortó un trozo de su túnica para no despertar a su gata que se había quedado dormida a su lado”. (en relación a Muezza, que le salvó de ser picado por una serpiente). “Los consideran seres puros, no como los perros que ahuyentan a los ángeles. A mi me da igual” (en relación al can que Yuste tenía en su entrevista con la BBC).
Por cierto, si queréis leer las dos entrevistas que tiene este hombre, una por la BBC y otra en Las Provincias, os adjuntamos a continuación los enlaces, donde además podéis leer una curiosa historia sobre un niño que dejó una carta en la Gatera para el Ratoncito Pérez.

PINCHA AQUÍ PARA VER LA NOTICIA DE BBC

PINCHA AQUÍ PARA VER LA NOTICIA DE LAS PROVINCIAS

Cabe especial mención también que el barrio del Carmen y sus alrededores está plagado de arte urbano con dibujos y grafitis sobre gatos, prueba de ello es la colección que podéis ver en el siguiente blog, (PINCHA AQUÍ), las imágenes que circulan por internet y en especial por Facebook sobre diferentes gatos negros en el barrio (muchas de ellas firmadas por LOOL y que podéis ver en la siguiente imagen o en la siguiente galería de Facebook de VALENCIA EN GRAFFITIS), o el especial cariño y aprecio de los habitantes de este barrio y que podréis comprobar si preguntáis a la gente mayor, donde el gato es “casi” venerado y querido. Así que, esta curiosa dedicación y homenaje de arte urbano sobre los gatos, no es otra cosa que eso mismo, “un homenaje”.

15 diciembre, 2018 at 22:04
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El terremoto del 23 de marzo de 1748 acabó con el único castillo-convento del antiguo Reino de Valencia
por ValenciaBonita

El terremoto del 23 de marzo de 1748 acabó con el único castillo-convento del antiguo Reino de Valencia

Tal día como hoy, un 23 de marzo en el año 1748, un terremoto sacudió la población de Montesa (fue el epicentro), entre otras, en la comarca de La Costera de madrugada. Aquel fatídico día fue el “comienzo del fin” de las que son las ruinas del único castillo-convento del antiguo Reino de Valencia.

A aquel terrible terremoto le siguieron varios durante los días siguientes, replicas hasta el día 2 de abril, fecha en la que un terremoto tan fuerte como el anterior destruyó casi por completo lo que quedaba en la zona. Los efectos devastadores se extendieron sobre los pueblos de las gobernaciones de Xàtiva y Montesa, según datos de los historiadores Cavanilles, Carlos Sarthou y el cronista Teodoro Llorente:

“…Amanecía el día 23 de marzo de 1748. Después de copiosas lluvias, sonreía hermosa la primavera… Los clérigos del Sacro Convento habían rezado en coro las Horas menores, y algunos de ellos estaban celebrando misa. De pronto sintieron temblar la tierra a sus pies, bambolearse las paredes y desplomarse las bóvedas con horrible estrépito. Eran las seis y cuarto de la mañana. La iglesia y todas las construcciones del castillo se venían abajo. Un prolongado trueno salía de aquellas ruinas y una nube de polvo las envolvía. A las dos horas, otra sacudida completó la destrucción. Repitióse el estrépito y la polvareda; caían rodando por la montaña los sillares desprendidos de los muros…”
Teodoro Llorente

Aquel hecho fatídico se saldó con la muerte de numerosas personas y que propició que los frailes supervivientes de la Orden de Montesa, se trasladaran en julio de 1748 a Valencia, a la iglesia del Palacio del Temple, hasta que el rey Don Fernando VI, gran maestre de la Orden, decretó la construcción de un nuevo convento. Curiosamente, en el Palacio del Temple se puede observar una lápida conmemorativa que hace referencia a la Orden de Montesa.

En Montesa, la crónica que del seísmo del día 23 de marzo hace Josep Teixidó en relación a los efectos producidos es la siguiente:

“…En el día 23 siendo como las seis y media de la mañana, repentinamente, y sin dejarse advertir aquel rumor previo, que suele preceder a los grandes terremotos, empezó a estremecerse todo el castillo por todas sus partes con tantas y tan violentas conclusiones, que no caben en ninguna exageración…Duraría según la más exacta observación cerca de dos credos todo el estruendo; habiendo hecho una pequeña remisión en su tercera parte de las cuatro que le componían…”

Del relato de Teixidó, tal y como nos explica el blog de historiadeanna.com, se extrae la siguiente lista de supervivientes:

D. Thomas Grau, cura de Sueca.
D Alexandro Torres, prior de Vallada.
D Joseph Ramirez, fraile.
D. Carlos Cambra, fraile.
D. Joseph Espí, fraile.
D. Luis Valenciano, fraile.
D Rafael Lombart, médico de la casa.
Dos legos.
Dos criados.
Rafael Piña, fraile de avanzada edad.
En el convento de Montesa fallecieron entorno a veinte personas que Teixidó identifica por el lugar en el que fueron encontrados sus cuerpos entre los días 23 y 28 de marzo de 1748:
Documentos de Francisco Luiz Ameno, Teixidó y Joseph Estevan Dolz sobre los terremotos de 1748

Delante de la sacristía y refectorio:

D. Ignacio Oller, Prior del convento.
D Gregorio Llorens,fraile.
D. Joseph Talens.
D. Andrés Meseguer, cura de Onda.
D. Joseph Alonso, fraile.
Siete novicios.
El criado del Prior.
El organista.
En la cocina:

Tres hombres.
El lego Fray Thomas.
En las ruinas de la Torre y en la Iglesia:

El prior de Alfama.
D. Joseph Alonso, que estaba diciendo misa en el altar de S. Jorge.
El novicio Navarro.
Fallecidos como consecuencia del terremoto de 23 de marzo de 1748:

23-3-1748 – 20/21 (personas) en Montesa/Monasterio.
23-3-1748 – 5 (personas) en Montesa/Población.
23-3-1748 – 6 (personas) en Enguera. Derrumbe del campanario sobre la sacristía.
23-3-1748 – 2 (personas) en Anna. Se hundieron la Iglesia y un buen número de casas.
23-3-1748 – 0 (personas) en Estubeny. Se hundieron siete casas y el Palacio.
23-3-1748 – 5 (personas) en Torrente. Se hundieron siete casa y la Iglesia.
Respecto al castillo-convento, y antes de que fuese esto, Montesa fue el último vestigio de un poder local musulmán autónomo del reino de Valencia que desaparece con la “toma de montesa” en el año 1277, justo después de la muerte un año antes de Jaime I el 27 de julio de 1276 en Valencia. Fue Pere el Gran (Pedro III de Aragón) quien sería testigo, y artífice, de tal hecho.

Que Jaume I aceptara la presencia islámica en sus conquistas fue sin duda por razones prácticas y porque los gobernantes de Montesa no se sumaron a los movimientos militares de Al-Azraq que tanto inquietaban al Rey Conquistador. A pesar de esto, cabe decir que Jaume I, que siempre firmaba sus escritos con su particular “Dei gratia rex Aragonum, Maioricarum et Valencie, comes Barchinone et Urgelli et dominus Montispesulani” (Por la gracia de Dios Rey de Aragón, Mallorca y Valencia, Conde de Barcelona y Urgell y Señor de Montpellier), exigió en diversas ocasiones la rendición de la villa y que, por unas cosas y otras, no pudo ver en vida tal hecho ya que esto ocurrió en 1277 con su hijo Pere el Gran.

A pesar de que existen hallazgos arqueológicos que datan que en la misma zona del castillo hubieron asentamientos en épocas ibéricas y romanas, además de ser un castillo de origen islámico, las actuales ruinas son cristianas y datan de los siglos XIV-XVI.

La importancia de este castillo en la historia es que albergó la sede de la Orden de Santa María de Montesa y que bajo el reinado de Jaume II se convirtió en un ejemplo único de arquitectura militar y religiosa valenciana de época medieval.

Pero aquello no fue un camino fácil, pues para esto tuvo que desaparecer la Orden Militar del Temple (Templarios) a raíz de las acusaciones de Felipe IV el Hermoso ante el Papa Clemente V. Jaime II intentó sin éxito crear una nueva orden con sede en el castillo y villa de Montesa y no fue hasta la muerte de Clemente V y su sucesor Juan XXII en 1316, cuando esta se llevaría a cabo por el mismo Juan XXII con la Bula de creación “Pía matris ecclesia cura, de fidelium salute solicita” del 10 de junio de 1317 para el nacimiento de la Orden Militar de Santa María de Montesa (aunque podríamos decir que fue Jaime II su fundador ya que fue él quien cedió el castillo de Montesa).

Cruz de la orden de Montesa sobre los cuatro palos del rey de Aragón. Fuente: blogdeheraldica.blogspot.com

Pero oye, hasta su nacimiento fue difícil puesto que hubieron discrepancias en quien ordenaría y armaría esos caballeros, ya que unos (según la Bula Papal) deseaban que fuese Maestre de Calatrava y otros, como Jaime II, que no fuese tal hombre hasta que al fin, su primer Maestre, el de la Orden, fuese Don Guillén de Eril, descendiente de Berenguer Roger de Eril, siendo una curiosa anécdota entre tantas de sus reseñas históricas.

En la actualidad, con tanta historia que albergó sus muros, solo quedan vestigios de lo que aquella construcción fue, declarada desde 1926 monumento nacional. Nuestro querido amigo jdiezarnal.com nos muestra en su artículo más de una decena de fotos para hacer un recorrido virtual pinchando aquí.

Por cierto, volviendo al hilo del terremoto, toda la comarca y poblaciones cercanas sufrieron grandes catástrofes como podéis ver en el documento anterior, sobre todo las cercanas a Montesa como “Enguera, Vallada, Canals, Sellent y demás pueblos de la costera, donde el terremoto registró una gran intensidad, produciendo desastres, derrumbándose casas, iglesias, campanarios, desprendimiento de peñas….abrió grandes grietas en la tierra, llegando a alcanzar una longitud de una legua” según palabras de Teodoro Llorente tras los estudios que realizó.

15 diciembre, 2018 at 21:41
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¡Viva la Pepa! 1812, las Cortes de Cádiz y la primera Constitución Española
Con casi toda la Península ocupada por Napoleón, y bajo las bombas de los franceses, se celebraron en Cádiz unas Cortes destinadas a cambiar el rumbo de la historia de España
17 de marzo de 2016

ESPAÑA

NAPOLEÓN

CÁDIZ

LEER EL ARTÍCULO
Constitución de la Pepa. Cádiz, 1812
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Constitución de la Pepa. Cádiz, 1812
1810 – Reunión de las Cortes Extraordinarias en la Isla de León. Se forma una comisión para preparar el proyecto de Constitución.

1811 – Las cortes se trasladan a Cádiz desde la Isla de León. El 6 de agosto se aprueba el decreto por el que es abolido el régimen señorial.

1812 – El 19 de marzo se promulga la Constitución. Se aprueba el decreto sobre la formación de ayuntamientos y diputaciones provinciales.

1813- Se publica el decreto por el que el Tribunal de la Inquisición es declarado incompatible con la constitución aprobada en el año 1812.

1814- Traslado de las Cortes a Madrid. Fernando VII regresa a España y decreta la supresión de todo lo aprobado por las Cortes, que son disueltas.

Foto: Gtres

Constitución de la Pepa. Cádiz, 1812
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Constitución de la Pepa. Cádiz, 1812
Aunque algunos diputados de Cádiz afirmaban que la constitución de Cádiz era un retorno a las libertades de la España medieval, aplastadas por el absolutismo desde el siglo XVI, en realidad su principal fuente de inspiración fue la Constitución francesa de 1791. Los postulados de la Constitución de 1812 fueron, por ello, muy radicales para la época, en particular el de atribuir el poder legislativo a una asamblea nacional, excluyendo todo senado aristocrático y limitando el poder real de veto.

Foto: Gtres

¡Viva la Pepa!
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¡Viva la Pepa!
«¡Viva la Pepa!» Este óleo de Salvador Viniegra, pintado en 1912, recrea el momento en que las Cortes de Cádiz promulgan la Constitución de 1812. Museo Histórico Municipal, Cádiz.

Foto: Gtres

Monumento a las Cortes de Cádiz
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Monumento a las Cortes de Cádiz
Fruto del Arquitecto Modesto López Otero y del escultor Aniceto Marinas, en la plaza de España de la capital gaditana se encuentra este monumento conmemorativo de la Constitución de 1812 y el sitio francés a la ciudad de Cádiz. En representación de la ausencia del monarca, gobierna el centro de la plaza un sillón presidencial vacío, circundado por un hemiciclo jalonado de diversas inscripciones. En bronce, custodiando ambos flancos se encuentran las figuras ecuestres de la guerra y la paz. En la cúspide, sobre un pilar de 32 metros, cuatro figuras alegóricas sostienen el código de la Constitución, representada como un libro abierto. A sus pies, símbolo de la Constitución, una matrona vestida con larga túnica, en cuya diestra sostiene la ley escrita y a siniestra una espada. A sus costados, respectivamente a derecha e izquierda 2 grupos escultóricos representan a la ciudadanía y a la España agrícola, así como, con igual correspondencia los autorrelieves conmemoran La Junta de Cádiz en 1810 y la Jura de la Constitución.

Foto: Gtres

Promulgación de la Constitución de 1812 en Cádiz
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Promulgación de la Constitución de 1812 en Cádiz
Azulejos en la plaza de España en Sevilla.

Foto: Gtres

Constitución de 1812
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Constitución de 1812
Edición del texto en discos de papel. Museo Histórico Municipal de Cadiz

Foto: Gtres

¡Viva la Pepa! 1812, las Cortes de Cádiz y la primera Constitución Española
A las nueve de la mañana del 24 de septiembre de 1810, un centenar de diputados, en representación de todas las ciudades y provincias de España, se congregaron en el ayuntamiento de la Isla de León (la actual ciudad de San Fernando, adyacente a Cádiz). Salieron en comitiva hasta la iglesia parroquial, donde el cardenal arzobispo de Toledo, Luis de Borbón, celebró una misa. Acto seguido, se preguntó a cada uno de los diputados: «¿Juráis la santa religión católica apostólica romana sin admitir otra alguna en estos reinos? ¿Juráis conservar en su integridad la nación española y no omitir medio alguno para libertarla de sus injustos opresores? ¿Juráis desempeñar fiel y legalmente el encargo que la nación ha puesto a vuestro cuidado, guardando las leyes de España, sin perjuicio de alterar, moderar y variar aquellas que exigiese el bien de la nación? Si así lo hiciereis, Dios os lo premie, y si no, os lo demande».

El Empecinado, guerrillero y mártir contra la invasión de Napoleón
MÁS INFORMACIÓN

GUERRILLERO Y MÁRTIR
5 Fotografías
Todos los diputados presentes juraron afirmativamente, a pesar de algún tímido reparo planteado previamente a la ceremonia. Acabados los actos religiosos, los regentes y los diputados se trasladaron al salón de Cortes, situado en el teatro Cómico de la Isla de León. El presidente del Consejo de Regencia pronunció un breve discurso; así quedaban inauguradas las Cortes generales y extraordinarias, la asamblea que pasaría a la historia con el nombre de Cortes de Cádiz.

El mismo 24 de septiembre, las Cortes aprobaron su primer decreto, en el que los diputados se proclamaban representantes de la nación española y afirmaban que en ellos residía la soberanía nacional, reservándose el poder legislativo en toda su extensión. Era una decisión revolucionaria, con la que las Cortes despojaban al monarca de su poder absoluto y sentaban las bases de un régimen constitucional, el primero de la historia de España. Todo había comenzado dos años antes, en 1808, con la entrada en la Península de los ejércitos de Napoleón, emperador de Francia. La invasión inesperada provocó un verdadero colapso de las estructuras del régimen absolutista; todo el entramado político de la monarquía borbónica se vino abajo, empezando por el rey, Fernando VII, que se encontraba retenido en Francia por Bonaparte.

En esta situación de vacío de poder, mientras se producían los primeros enfrentamientos entre los soldados franceses y la gente del país, se formaron de manera casi inmediata juntas de gobierno, locales y provinciales, que se organizaron, a su vez, en juntas supremas (regionales). En septiembre de 1808 se creó la Junta Central, integrada por treinta y seis vocales de las juntas provinciales. Se instaló en Aranjuez, pero, en diciembre de aquel año, ante el avance de las tropas de Napoleón, se retiró a Sevilla.

Se constituyen las Cortes
Ante la ausencia de Fernando VII, los españoles, a través de todo este sistema de juntas, se habían dado un gobierno con la misión de coordinar la resistencia contra los franceses. Para algunos se trataba de una situación de emergencia y todas las juntas tenían carácter provisional mientras el rey no pudiera volver a España y recuperar su pleno poder. Pero otros pensaban que aquella era una oportunidad para crear un nuevo sistema de gobierno, más justo y más representativo que el régimen absolutista de los reyes borbónicos. Soñaban con aprovechar la guerra contra Napoleón para hacer en España una revolución política como la francesa de 1789. Fue así como surgió la reivindicación de convocar las Cortes.

Napoleón Bonaparte, el emperador de España
MÁS INFORMACIÓN

NAPOLEÓN BONAPARTE, EL EMPERADOR DE ESPAÑA
6 Fotografías
La institución de las Cortes se remontaba a la Edad Media, cuando en cada uno de los reinos de la Península existían asambleas en las que estaban representados los tres estamentos de la sociedad: el clero, la nobleza y las ciudades. Las Cortes aprobaban leyes y a veces se enfrentaban al poder de rey. Sin embargo, desde el siglo XVI habían entrado en franco declive como consecuencia del afianzamiento del poder absoluto de los monarcas, y en el siglo XVIII o habían desaparecido o se convocaban en ocasiones muy contadas. Ahora, muchas voces se alzaban para exigir que se restablecieran aquellas Cortes con todas sus prerrogativas. Aunque, en realidad, más que resucitar una institución medieval lo que querían era crear una asamblea nacional que asumiera toda la soberanía, como había sucedido en Francia en 1789.
En abril de 1809, un miembro de la Junta Central, Lorenzo Calvo de Rozas, propuso formalmente convocar las Cortes, con el objetivo de establecer una «Constitución bien ordenada». Los defensores del absolutismo recelaban de la iniciativa, dado que se pretendía convocar unas Cortes en ausencia del monarca, algo sin precedentes, mientras que los liberales esperaban que la asamblea sirviera para introducir las reformas que necesitaba el país y cambiar así el rumbo de la historia de España. El 22 de mayo de 1809, la Junta Central aprobó la propuesta de Calvo de Rozas y durante los meses siguientes debatió cuál debía ser el sistema de elección de los diputados.

Liberales y absolutistas
En enero de 1810, los acontecimientos se precipitaron. Invadida Andalucía por los franceses y con el ejército español disperso y en retirada, la Junta Central abandonó Sevilla y se trasladó a la Isla de León, que enseguida se convertiría en baluarte de la resistencia española contra el invasor. Allí, los poderes de la Junta fueron traspasados a un Consejo de Regencia, que asumió, no sin reticencias, la convocatoria de Cortes tal y como estaba planteada. La apertura de la asamblea tuvo lugar finalmente en septiembre de 1810, en el teatro Cómico de la Isla de León. En esos momentos, Cádiz padecía una epidemia, quizá de tifus, que no fue a mayores; pasado el peligro, desde enero de 1811, las Cortes se trasladaron a Cádiz y se instalaron en la iglesia de San Felipe Neri.

El número de diputados que asistieron a las Cortes de Cádiz fue variable: en la sesión inaugural hubo unos cien, 185 firmaron la Constitución y 223 se encontraban en la sesión de clausura de las Cortes Extraordinarias. Procedían de toda España y hasta de América, pues las Cortes pretendieron dar los mismos derechos a los españoles del Nuevo Mundo; eso sí, ante las dificultades para la elección o el traslado de los elegidos a Andalucía, muchos fueron sustituidos por naturales de sus provincias que en aquellos momentos se encontraban en Cádiz. La mayoría eran eclesiásticos, abogados y funcionarios.

En 1810, las Cortes decretaron la libertad de imprenta, y el final de la censura dio paso a acaloradas discusiones en cafés y tertulias

Entre los diputados se formaron enseguida dos grandes grupos ideológicos: los partidarios del absolutismo y del viejo orden tradicional, llamados por sus enemigos «serviles» –diputados como Blas de Estolaza y Lázaro de Dou– y los liberales, partidarios de reformar la sociedad del Antiguo Régimen, representados por políticos brillantes como Agustín Argüelles, Diego Muñoz Torrero, el conde de Toreno y José María Calatrava. En realidad fueron estos últimos, los liberales, quienes llevaron la voz cantante, ayudados por el ambiente que se vivía en Cádiz, que se había convertido en un auténtico hervidero de liberales. Incluso la mayoría del clero regular de Cádiz fue liberal porque estuvo próximo a planteamientos igualitaristas, de apoyo a los débiles y de lucha contra los privilegios.

Adiós a la Inquisición, viva la libertad
La prensa jugó también a favor de los liberales. El 10 de noviembre de 1810, las Cortes decretaron la libertad de imprenta, suprimiendo la censura previa de las obras políticas. Después de años de censura y prohibición existía la posibilidad de opinar libremente. Los debates se hicieron públicos, surgieron tertulias, y se multiplicaron los periódicos y las publicaciones; entre los liberales destacaron el Conciso, el Semanario Patriótico o El Robespierre Español. La oposición absolutista, que también contaba con sus medios, se encontraba en clara desventaja frente a los defensores de la transformación liberal del Estado.

Los cafés se convirtieron en nuevos espacios de sociabilidad y debate de ideas. Los asistentes al café de Cadenas o al León de Oro, entre otros, se enzarzaban en apasionadas polémicas a partir de la lectura de las crónicas de las sesiones de Cortes que publicaba el Semanario Patriótico. Mientras, la juventud gaditana, enardecida por los discursos y las soflamas, se alistaba en los diversos batallones de voluntarios que se formaron, como el de los «lechuguinos», llamado así por emplear el color verde en su indumentaria, aunque también se atribuyó a que la mayoría pertenecían a los barrios de Puerta de Tierra y Extramuros, donde se cultivaban lechugas.

La labor legislativa de las Cortes de Cádiz fue enorme. Muchos decretos tuvieron por objetivo abolir las instituciones del Antiguo Régimen, como el régimen señorial de propiedad de la tierra (liquidado el 6 de agosto de 1811), la Inquisición o las pruebas de nobleza. También suprimieron las instituciones de control económico o social o que coartaran la libertad individual, como los gremios.

En 1813, tras apasionados debates, las Cortes acordaron suprimir el tribunal de la Inquisición, en el que se veía un enemigo de la libertad

El debate en torno a la Inquisición levantó auténticas pasiones. Los liberales, imbuidos por las ideas de ilustrados y enciclopedistas del siglo veían en el tribunal un enemigo de la tolerancia y la libertad. Se publicaron numerosos escritos para demandar la abolición del Santo Oficio, como el del liberal catalán Antonio Puigblanch, que bajo el seudónimo de Natanael Jomtob publicó La Inquisición sin máscara, o Disertación en que se prueban hasta la evidencia los vicios de este tribunal y la necesidad de que se suprima (1811). Puigblanch era partidario de acabar totalmente con la Inquisición: «Cuando trato de destruir la Inquisición por sus cimientos, entiendo cumplir con uno de los principales deberes, que imponen a todo ciudadano la humanidad y religión juntas ofendidas atrozmente, y por una serie dilatada de siglos en este tribunal».

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La Inquisición también tuvo sus apologistas, como el padre Francisco Alvarado, «el Filósofo Rancio». Sin embargo, fueron los liberales los que impusieron sus tesis. El 22 de febrero de 1813, la Inquisición fue declarada «incompatible con la constitución política de la monarquía» y, al día siguiente, la Regencia del reino suprimía el Tribunal, que era sustituido por los tribunales de la fe. El conde de Toreno consideraría que la abolición del Santo Oficio fue uno de los grandes logros de las Cortes de Cádiz: «Inmarcesible gloria adquirieron por haber derribado a éste las Cortes extraordinarias congregadas en Cádiz. Paso previo era su abolición a toda reforma fundamental en España, resultando, si no, infructuosos cuantos esfuerzos se hiciesen para difundir las luces y adelantar en la civilización moderna».
Todo el poder para las Cortes
La ley de mayor trascendencia que aprobaron las Cortes de Cádiz fue la Constitución, base de la reforma de todo el entramado jurídico y político absolutista. El texto establecía un modelo liberal de Estado, basado en la división de poderes: el monarca se encargaba del gobierno y la administración; la potestad de hacer las leyes residía en las Cortes, aunque el rey debía sancionarlas y podía vetarlas durante dos años; mientras que los tribunales de justicia eran los responsables de aplicar la ley. Se trataba de un sistema muy avanzado para la época y de hecho se convertiría en modelo de otras revoluciones liberales.

Tras su regreso a España, el rey Fernando VII declaró nula la Constitución y todos los decretos promulgados por las Cortes

El texto definitivo de la Constitución fue promulgado el 19 de marzo de 1812, día de San José; de ahí el nombre popular de «la Pepa» que más tarde se le daría. A pesar de la lluvia y de la proximidad del ejército francés, ese día las muestras de júbilo fueron generales y los cronistas cuentan que se oían vítores y aplausos por toda la ciudad.

Los diputados marcharon en una comitiva, entre las aclamaciones y las canciones patrióticas de la población. Para perpetuar el recuerdo de la jornada se acuñaron medallas y se improvisaron composiciones poéticas. La noticia corrió como un reguero de pólvora por toda España y las provincias se fueron sumando a la celebración en la medida en que lo permitía la ocupación francesa.

El desquite de los reaccionarios
En 1814, la retirada de los franceses llenó de esperanzas a los patriotas de Cádiz. Los diputados se trasladaron a Madrid, con la esperanza de que el régimen que habían fraguado en Cádiz se consolidaría en un país liberado y pacificado. Pero el triunfo se convirtió para todos ellos en una pesadilla. Al volver a España, el rey Fernando VII firmó en Valencia un decreto en el que comunicaba que no solamente no juraba ni aceptaba la Constitución ni ningún decreto de las Cortes, sino que declaraba aquella Constitución y aquellos decretos nulos y de ningún valor ni efecto, «como si no hubiesen pasado jamás tales actos y se quitasen de en medio del tiempo». El 11 de mayo, los diputados recibieron la orden de disolución, mientras los partidarios del rey recorrían las calles de Madrid al grito de «¡Viva la Religión!, ¡abajo las Cortes!, ¡viva Fernando VII!, ¡viva la Inquisición!» Empezaba la reacción absolutista.

6 diciembre, 2018 at 14:50
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Felipe V: un Borbón en el trono español
En 1700, mientras el último monarca español de la dinastía Habsburgo, Carlos II, agonizaba en su palacio en Madrid, Luis XIV movía los hilos de la diplomacia para asegurarse de que su nieto, Felipe de Anjou, sería el nuevo rey de España
Joan Lluís-Palos

22 de agosto de 2012

ESPAÑA

LUIS XIV

FELIPE V

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Rey de España por la gracia de Luis XIV
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Rey de España por la gracia de Luis XIV
Luis XIV presenta a su nieto, el duque de anjou, como nuevo rey de españa. óleo por François Gerard. siglo XIX. Château de Chambord.

JEAN POPOVITCH / RMN

Así se conquista un trono
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Así se conquista un trono
Luis XIV planificó la candidatura al trono de España de su nieto, el duque de Anjou, como si se tratara de una contienda electoral de hoy en día. A través de sus embajadores en Madrid desarrolló una campaña de propaganda que resultó mucho más eficaz que la de su rival austríaco. En la imagen, audiencia de Luis XIV al embajador de España en 1662. Tapiz. Museo de Versalles.

El monarca adolescente
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El monarca adolescente
Este retrato, de François-Honoré Rigaud, muestra al joven Felipe V recién llegado a España, en 1701, con la insignia del Toisón de Oro. Palacio Real, Madrid.

ERICH LESSING / ALBUM

La galería de los Espejos
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La galería de los Espejos
El palacio de Versalles, edificado por su abuelo, Luis XIV, fue el imponente escenario en el que transcurrió la vida del joven duque de Anjou hasta que fue elegido rey de España.

BERTRAND RIEGER / GTRES

El Versalles español
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El Versalles español
Durante su reinado, Felipe V reformó el palacio de Aranjuez, construido por Felipe II. El nuevo rey adaptó el edificio al gusto francés y mandó construir el jardín del Parterre.

FRANCIS CORMON / GTRES

Felipe V: un Borbón en el trono español
El 9 de noviembre de 1700 llegó a la corte de Francia la noticia de la muerte del rey de España, Carlos II. Era algo esperado. En diversos momentos a lo largo de su vida, la endeble constitución del soberano español había hecho temer una muerte prematura, pero desde agosto de 1700 su estado se agravó. El embajador francés escribía a Luis XIV el 26 de septiembre: «Empeora el Rey Católico [...] Me dicen que parece un cadáver». Tres días después se comentaba que le habían administrado la extremaunción, y el 14 de octubre el embajador declaraba: «Ya no le queda sino la piel sobre los huesos».

Carlos II carecía de descendiente directo. El rey fue incapaz de engendrar un hijo, ni con su primera esposa ni con la segunda

No sólo el rey de Francia; todos los gobiernos europeos se hallaban en vilo por el estado del rey y por el destino de la monarquía española a su muerte. En efecto, Carlos II carecía de descendiente directo. El rey fue incapaz de engendrar un hijo, ni con su primera esposa, María Luisa de Orleans, con quien se había casado en 1679, ni con la segunda, Mariana de Neoburgo, seleccionada precisamente por la elevada fertilidad demostrada por su familia –su madre había dado a luz nada menos que a veintitrés hijos–. Todo fue en vano, y desde hacía ya varios años se especulaba con el príncipe en el que recaería la herencia de la monarquía hispana, con sus múltiples posesiones en Europa y en el continente americano.

Hasta 1699, dos eran las opciones principales. Por un lado, un Borbón francés, el duque de Anjou, nieto de la hermana mayor de Carlos II, María Teresa de Austria, que en 1660 se había casado con Luis XIV. Por el otro, José Fernando de Baviera, nieto de la hermana pequeña de Carlos II, casada en 1666 con el emperador de Austria, Leopoldo I. El monarca español, influido por buena parte de su gobierno, que prefería que su sucesor siguiera siendo un Austria (es decir, un miembro de la dinastía de los Habsburgo), se inclinó por José Fernando y lo designó heredero en el testamento que firmó en 1698.

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Pero en 1699, cuando el camino parecía despejado, José Fernando, un niño de siete años de edad, murió. Los partidarios de los Habsburgo volvieron entonces su mirada al archiduque Carlos de Austria, hijo del emperador Leopoldo. La tradicional alianza de las dos ramas de la casa de Austria y la presencia en la corte española de un partido cercano a los intereses del emperador parecía que decantaría la decisión del monarca a favor del archiduque. Pero el nuevo embajador francés en Madrid, el duque de Harcourt, reaccionó enseguida. Valiéndose de la imagen de eficacia y modernidad de la monarquía del Rey Sol reclutó en la corte firmes defensores de la causa francesa, como el cardenal Portocarrero.

La decisión última quedaba en manos del cada vez más debilitado rey. Partidarios de los Habsburgo de Viena y de los Borbones franceses lo presionaban, cada uno por su lado, para que redactara un nuevo testamento y designara a un sucesor. La tensión se hizo insoportable. Nada más fallecer el rey, el 1 de noviembre, en medio de una gran expectativa se abrió el testamento, redactado un mes antes pero que había permanecido secreto. Su cláusula principal decía: «Declaro ser mi sucesor al duque de Anjou y como a tal le llamo a la sucesión de todos mis reinos y dominios, sin excepción de ninguna parte de ellos».

Luis XIV toma la decisión
Tal fue la noticia que recibió Luis XIV cuando se hallaba en Fontainebleau, reunido con el Consejo de Finanzas. Según los testigos, su semblante no dejó traslucir la más mínima alteración al recibirla. Siguió con su rutina cotidiana, aunque anuló la cacería que tenía prevista. Pese a su habitual inclinación a tomar decisiones rápidas sin contar con sus asesores, en este caso no se precipitó.

“El rey de España ha dado una corona a vuestra majestad. Los nobles os aclaman, el pueblo quiere veros y yo consiento en ello. Vais a reinar, señor, en la monarquía más vasta del mundo”

Meditó con calma si debía aceptar el legado español para su nieto, puesto que sabía que hacerlo supondría inevitablemente la guerra con los demás países europeos: con Austria, porque no aceptaría que se marginara a su propio candidato a la sucesión; y con Inglaterra y Holanda, por su temor al incremento de poder de Luis XIV. Finalmente, el rey hizo caso a Madame de Maintenon, su esposa-amante, que defendió los derechos del duque de Anjou, y también a las informaciones que llegaban sobre la buena acogida que su nieto recibiría en España.

El 16 de noviembre, una vez concluida la ceremonia de levantarse de la cama (lever du roi), Luis hizo entrar en su cámara al duque de Anjou y al embajador de España, el marqués de Castelldosrius. Dirigiéndose a Felipe en tono ampuloso le dijo: «El rey de España ha dado una corona a vuestra majestad. Los nobles os aclaman, el pueblo quiere veros y yo consiento en ello. Vais a reinar, señor, en la monarquía más vasta del mundo y a dictar leyes a un pueblo esforzado y generoso, célebre en todos los tiempos por su honor y lealtad. Os encargo que le améis y merezcáis su amor y confianza por la dulzura de vuestro gobierno».

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Acto seguido, Castelldosrius se hincó de rodillas, a la manera española, ante el nuevo monarca y le dirigió un ceremonioso cumplido en lengua castellana. Como el ya rey de España todavía no entendía el idioma de sus súbditos fue el propio Luis quien contestó al embajador. Aunque, seguramente, no pronunció la sentencia que posteriormente se le atribuyó: «Ya no hay Pirineos».

A continuación, el monarca francés ordenó que se abrieran las dos hojas de la puerta del gabinete que daban acceso directamente a la Gran Galería, donde se agolpaba una multitud de cortesanos expectantes. «Señores, he aquí el rey de España», anunció. Y dirigiéndose a su nieto, le aconsejó: «Pórtate bien en España, que es tu primer deber ahora, pero recuerda que naciste en Francia para mantener la unión entre nuestras dos naciones y preservar la paz de Europa». Según el duque de Saint-Simon, presente en el acto, todos empezaron a felicitar y abrazar al nuevo monarca. La jornada concluyó con una misa de acción de gracias en la capilla del palacio.

Un niño solitario
El principal implicado en todo este proceso, el duque de Anjou, un joven a punto de cumplir 17 años, no tomó parte alguna en su designación como rey de España. Nadie le pidió su opinión; de hecho, cuando la comitiva real se trasladó de Fontainebleau a Versalles ni siquiera fue invitado a viajar en la carroza de su abuelo. Felipe de Borbón había nacido en Versalles el 19 de diciembre de 1683, como segundo de los hijos de Luis, Gran Delfín de Francia, y de María Ana Cristina de Baviera; apenas unos meses antes, el 30 de julio, había fallecido su abuela española. Creció en el maremágnum pomposo de la corte versallesca, donde su abuelo brillaba en los salones de los Grandes Apartamentos, decorados con pinturas que exaltaban la majestad del Rey Sol.

Felipe de Borbón había nacido en Versalles el 19 de diciembre de 1683, como segundo de los hijos de Luis, Gran Delfín de Francia

El duque de Anjou creció atenazado por la mordaza de un rígido ceremonial diseñado para ensalzar la figura de su augusto abuelo. Su primera infancia transcurrió entre ayas, y su adolescencia estuvo regida por profesores y tutores cuyo programa pedagógico incluía la formación intelectual y el entrenamiento físico, tendente a su preparación como soldado, mediante la práctica de ejercicios de equitación y natación.

La niñez del hijo del Delfín fue solitaria y fría, carente de cualquier afecto que le ayudara a enfrentarse con un mundo desconocido. Creció sin su madre, fallecida cuando él tenía seis años, y con un padre que no lamentaba una viudez que transcurría desordenadamente entre ejercicios cinegéticos y amatorios, sin prestar la menor atención a sus hijos. El futuro rey de España fue un joven abúlico, inseguro, indeciso, tímido, huraño y propenso al tedio, aquejado de tendencias depresivas, con «vapores» periódicos de desgana melancólica.

Madrastra protectora
Por fortuna, hubo al menos tres personas que establecieron con Felipe ciertos lazos de afecto: la duquesa de Orleans, la marquesa de Maintenon y Fénelon. La primera, su tía abuela, era una mujer inteligente, original, sincera y divertida que se aficionó al trato con ese niño perdido en palacio, a quien leía cuentos, llevaba a las comedias y ponía a su lado en la mesa. Para afirmar la autoestima de su sobrino nieto y ayudarle a superar su timidez fomentó sus cualidades: su bondad, su docilidad, sus dulces modales y su devoción, al tiempo que trató de inculcarle aficiones como la lectura o la música. De él solía decir que parecía más un Austria que un Borbón.

Fénelon transmitió a su alumno una moral intransigente y escrupulosa, que marcaría fuertemente su personalidad en lo sucesivo

Quien también se mostró alarmada por el comportamiento del joven duque fue Françoise d’Aubigné, marquesa de Maintenon, la «esposa secreta» del monarca, con quien se había casado dos meses antes del nacimiento de Felipe. Aunque ni su estilo de vida ni su posición en la corte eran los más adecuados para seguir la evolución del muchacho, al parecer hizo esfuerzos sinceros por acercarse a él y le brindó algo de afecto en sus esporádicos encuentros. Ella fue la responsable del nombramiento de su tutor, el escritor y teólogo François de Salignac de la Mothe, más conocido como Fénelon, una de las más polémicas figuras del catolicismo francés del momento, que llegaría a ser arzobispo de Cambrai.

Cuando Fénelon inició su tarea de preceptor, la personalidad de Felipe, un niño de seis años, presentaba un aspecto desalentador: conocimientos rudimentarios, falta de modales, dificultades en el habla, entonación desagradable y dicción lenta. Durante los ocho años que permaneció a su lado, Fénelon le inculcó la idea de que una conducta recta debía basarse en una religiosidad ferviente, algo que su discípulo recordaría el resto de sus días. Pero con su fogoso afán de adoctrinamiento transmitió a su alumno una moral intransigente y escrupulosa, que marcaría fuertemente su personalidad en lo sucesivo.

Un Borbón en Madrid
El 4 de diciembre de 1700, Felipe V dejó Versalles, con los consejos de su abuelo en mente y un reducido séquito. Llegó a Madrid el 22 de enero de 1701. Todos los problemas internacionales parecían haberse detenido a la espera de que cada uno de los bandos organizara sus fuerzas. Ello dio tiempo a Felipe para configurar su Consejo, en el que destacaban su gran defensor en España, el cardenal Portocarrero, y el embajador francés en Madrid, el duque de Harcourt.

La apariencia del nuevo monarca, joven y apuesto –en contraste con el enfermizo y contrahecho Carlos II–, fue percibida por sus súbditos como un signo de esperanza para una monarquía acechada por tantos leones rugientes. Pero el entusiasmo no fue general, ni en España ni aún menos en el extranjero. En septiembre de 1701, Austria, Inglaterra y Holanda formaron una coalición contra Luis XIV y enseguida estallaron las hostilidades en Italia. Desde 1705, la guerra de Sucesión se trasladó a España, donde durante casi diez años Felipe V tuvo que defender por las armas el trono que debía a las intrigas diplomáticas de su abuelo.

PARA SABER MÁS
Felipe V: el rey que reinó dos veces. Henry Kamen. Temas de Hoy, Madrid, 2000.

Felipe V. Por C. Martínez Shaw y M. Alfonso. Arlanza, 2001.

Secretum. Por Rita Monaldi y Francesco Sorti. Salamandra, 2006.

6 diciembre, 2018 at 14:36
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diario

said

jajajaja hay gente “conestilo” y “sinestilo” que es tonta de nacimiento por aburrimiento y si piensas que voy a seguirte vas hacerte un traje de caca chanel nº5, jajajajajaja

5 diciembre, 2018 at 22:12
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diario

said

Mamá, mamá.. mis amigas del cole dicen que los Reyes Magos son los padres ¿Es verdaaaad?
La madre de Maria sonríe, le da un beso y le dice:
- Mira Maria… Tengo que enseñarte algo que guardo en este cajón desde hace 7 años.
Su madre saca del cajón un sobre blanco. Lo abre y le dice a Maria:
- Esta carta la recibimos en casa el día en que naciste. Es una carta escrita por los Reyes Magos y que nos piden que les hagamos tres favores. ¿Quieres que te la lea?
- ¡Sí mamá, por faaaavor!

Apreciado papá y apreciada mamá de Maria,
Somos los Reyes Magos. Sabemos que acaba de nacer Maria. Es un niña preciosa que os va a hacer muy felices a los dos. Ya sabéis que cada 6 de enero nosotros vamos en silencio a casa de todos los niños y les dejamos unos regalitos para celebrar el nacimiento del niño Jesús y para decirles lo orgullosos que estamos de ellos.
Pero a partir de ahora no podremos hacerlo porque estamos muy viejecitos y cada vez hay más y más niños en este mundo. No podemos ir a casa de todos. Además, ayer me caí del camello y me rompí el brazo (soy Melchor, un poquito torpe); Gaspar es muy lento porque camina con la ayuda de un viejo bastón y Baltasar, ¡nuestro viejecito Baltasar!, se olvida siempre de dónde tiene la lista de los regalos. Como ves, ya estamos muy mayores y necesitamos pediros tres favores muy importantes:

1er favor: Que nos ayudéis a poner los regalos a los niños. Cada padre y madre harán nuestro trabajo el día de Reyes: leerán las cartas de sus hijos y, con la misma ilusión que la nuestra, les pondrán los regalos como si fuéramos nosotros. Así todos los niños del mundo tendrán sus regalos y nosotros podremos descansar y ver, desde lo lejos, sus caritas de alegría.

2º favor: Como esto es un gran secreto, no se lo podréis decir a Maria hasta que cumpla los 7 años. Cuando tenga esta edad, ya será mayor y sabrá guardar este secreto. Los niños pequeños no deben saber que nosotros ya no podemos poner los regalos y que son los padres los que nos ayudan porque sino… ¿qué pensarán de nosotros? ¿dónde estará la mágia? El secreto se ha de decir solo a los niños responsables, a los que ya pueden entender que nosotros les queremos mucho y que por eso pedimos ayuda a sus padres, las personas que más los quieren a ellos.

3er favor: Algunos padres que nos ayudan están enfermos o no tienen dinero para comprar regalos a sus hijos. Y también hay niños que no tienen la suerte de tener dos papás. Por eso, necesitamos que vuestros hijos se conviertan “un poquito” en Reyes Magos y compartan algunos regalos con los niños que no tienen tanta suerte como ellos.

Nada más. ¿No es demasiado, verdad? Cuando Maria te pregunte por primera vez quiénes son los Reyes Magos léele esta carta. Entenderá por qué nosotros hemos confiado en vosotros para hacer nuestro trabajo: porque sois las personas que más lo queréis en el mundo y que mejor pueden ver su enorme y bondadoso corazón de perla.
Melchor, Gaspar y Baltasar

26 noviembre, 2018 at 13:20
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diario

said

No se si reir o llorar jajajajaja
Pero muchas gracias a mis niños
por la delicadeza y el buen hacer…

¿ Y el anillo pa cuando ?

jajajajajaja

DIARIO…

20 noviembre, 2018 at 16:46
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