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Dado el número de personas que se ha sumado a la utilización del microondas para la elaboración de alimentos de forma cotidiana, sería inquietante que la cocción de los alimentos en él fuera peligrosa para el organismo.
Los microondas están dentro del mundo de las ondas electromagnéticas, que permiten el buen funcionamiento de aparatos como la televisión y la radio, y que ofrecen la luz visible.
En cuanto a los alimentos, absorben la energía del microondas cuando son expuestos a ella.
Ésta modifica las relaciones entre las diversas moléculas de las que están compuestos los alimentos y las transforman en calor: es el objetivo ” rápido ” de la cocción.
Las microondas penetran a 1 ó 2 cm de profundidad y posteriormente el calor se difunde. La velocidad de calentamiento es cuatro veces superior a la de los hornos convencionales.
Funcionan a potencias muy altas, pero disponen de una protección eficaz que reduce la fuga de radiación de los hornos hasta niveles casi indetectables.
La seguridad de este sistema de cocción está certificada por la Organización Mundial de la Salud (OMS).
Es apropiado, además de para calentar alimentos, para descongelarlos y cocinarlos.
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