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eso nos pasa a todos, generalmente, la gota que colma el vaso, siempre suele ser la cosa más tonta del mundo, y lo que más cuesta, es a veces lo más insignificantes. Me acuerdo de un cura que, cuando yo era pequeño, nos decía que para ser santos no son necesarias grandes gestas, si no las pequeñas luchas del día a día. A menudo pienso en ello y me doy cuenta de que el día a día me parece ya de por sí una enorme gesta,..jajja
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