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Hacer una promesa de amor a una persona, es como poner tu huella digital, supone un compromiso de amor. Ese compromiso conlleva responsabilidades que hay que cumplir, porque si fallas o te fallan, no puedes volver a creer en aquella persona, como tampoco podrían creer en ti.
Un ejemplo:
“Tú me prometiste amarme siempre”, -dice ella.
“Yo dije que te quería”, -dice él.
En un ejemplo así, queda evidente que era ella la que hacía esa promesa de amor, él sólo se dejaba amar por ella, y si un día ya no quería estar más con ella simplemente lo daba por terminado.
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