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antes de que terminara la primavera, el campo estaba lleno de flores silvestres y olía a hierba mojada. Me acuerdo de mi madre riñiéndome por haberme ensuciado, con una sonrisa pícara, mientras olía el ramo que los chavales habíamos cortado. Cómo me gustaba corretear por ahí entre las ovejas y las cabras…
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