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Mi caminar escribo en el libro de mi alma, desde que besé la tierra hasta que de ella me vaya. Sí, hay páginas con espinas, con suspiros, con dolores, y con besos que también hallé. Todo escrito con renglones de oro, de plata, o de hiel. Las páginas con neblina no las quiero recordar, son hojas secas que ni el viento las puede ya arrancar, pero no, recordarlas no quiero. Sin embargo las hay que parecen pintadas por la mano del Ser. Están las de aquellos ojos oscuros, o verdes, o azules en los que mirarme podía, y al besar sus dulces labios el sentido se me iba. Sí, en el libro de mi alma, mi caminar escribo.
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