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y cambios de humor, la llegada del otoño, un año más ha traído a casa la melancolía. Ahora, los quehaceres diarios me cuestan más que nunca. Intento ser optimista, pero miro por la ventana y no veo ninguna salida. Doy gracias a Dios por mi salud, por la gente que me quiere; pero a veces me siento tan cansada de todo… me faltan las fuerzas.
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